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Cáncer de pulmón

Los pacientes que son diagnosticados con algún tipo de cáncer deben manejar la información oportuna para afrontar con determinación la enfermedad con el apoyo de los familiares y grupos de ayuda.

Cuando se produce el crecimiento descontrolado de células malignas en los pulmones de los pacientes se está ante un caso de cáncer de pulmón, que es la causa más frecuente de muerte por cáncer, en ambos sexos. Como en los demás tipos de cáncer, el diagnóstico y tratamiento temprano aumenta la probabilidad de curación.

Existen varios tipos de cáncer de pulmón que se comportan de manera diferente. El tratamiento elegido por el especialista y acordado con el paciente depende del estadio del cáncer y puede incluir quimioterapia, radiación o cirugía.

Los fumadores tienen un alto porcentaje de probabilidad de sufrir de cáncer de pulmón. Otra población vulnerable a esta enfermedad es la de quienes por su trabajo están expuestos a niveles de contaminación constantes por radiación y asbesto.

Descripción del cáncer de pulmón

El cáncer tiene una etapa oculta en la que se hallan células cancerosas en el esputo, pero no en el pulmón. En la etapa 0, el cáncer se encuentra localizado en una sola área y no presenta crecimiento a través del recubrimiento superior del pulmón. Técnicamente, se le denomina carcinoma in situ.

En la etapa I el cáncer se encuentra únicamente en el pulmón y está rodeado por tejido normal y en la etapa II el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos próximos. Mientras que en la etapa III, el cáncer se ha extendido a la pared torácica o al diafragma cerca del pulmón. También puede diseminarse a los ganglios linfáticos en la zona que separa los dos pulmones (mediastino) o a los ganglios linfáticos al otro lado del tórax.

En el momento del diagnóstico del cáncer de pulmón, menos del 20% tienen extensión localizada, el 25% tienen extensión a los ganglios linfáticos y el 55% tienen lo que se denomina metástasis a distancia. El 40% en los carcinomas de células no pequeñas y el 70 por ciento los carcinomas de células pequeñas presentan metástasis a distancia.

Se ha determinado que a mayor crecimiento del tumor en la submucosa del pulmón, más resistente será el cáncer.

El crecimiento del tumor en la zona intrabronquial es el responsable de la tos, expectoración de sangre y enfisema por la invasión de estructuras como el mediastino, pared torácica, diafragma, venas cavas y pericardio. La pleura visceral al ser invadida por el tumor, la infiltración adquiere estructuras del tórax, nervios y se disemina por la superficie del pulmón.

Finalmente, el tumor invade la pleura pariental, se propaga rápidamente por la pared torácica y llega hasta los huesos. Las metástasis a distancia son frecuentes por la afectación precoz de los vasos venosos pulmonares.

Al realizar los exámenes, los médicos logran saber con la mayor precisión en qué fase se encuentra la enfermedad y tienen mejores bases para asegurar el tratamiento adecuado.

Causas del cáncer de pulmón

Entre las condiciones de riesgo, los médicos han establecido que el tabaquismo es la principal causa de cáncer de pulmón ya que no solo afecta al fumador, sino también al fumador pasivo.

En las casas así como en las fábricas donde hay altas concentraciones de radón, amianto, uranio, arsénico y gases y productos derivados del petróleo, los trabajadores tienen una alta probabilidad de sufrir de cáncer de pulmón. La inhalación de polvo industrial también afecta a los técnicos en las fábricas, almacenes y otros establecimientos.

Se ha determinado que los cigarrillos de marihuana tienen más alquitrán que los de tabaco y el humo se inhala y se retiene en los pulmones por largo tiempo, al igual que los fumadores de nicotina. La predisposición genética, es decir antecedentes de familiares han sufrido la enfermedad, también es factor influyente.

Los pacientes que hayan padecido de tuberculosis y neumonía, quedan con cicatrices en sus pulmones. Estas cicatrices más adelante, pueden convertirse en el cáncer de pulmón llamado adenocarcinoma.

El alto y bajo consumo de Vitamina A incide en la presencia de la enfermedad según han analizado algunos científicos. Y la contaminación presente en al aire en ciertas ciudades más expuestas a otras a la contaminación por la manipulación de sus desechos tóxicos.

Al igual que otros tipos de cáncer, la alimentación inadecuada y en horas inoportunas, el insomnio, la fatiga, el estrés, la obesidad y la falta de actividades físicas, crean un cuadro de alto riesgo para el desarrollo del cáncer.

Síntomas del cáncer de pulmón

Según la Sociedad Española de Oncología Médica, las personas deben estar alertas ante la presencia de todos o algunos de los siguientes síntomas: tos que se agrava con el tiempo y tos con expectoración de sangre, dolor constante en el pecho, dificultad para respirar, silbidos o ronquera, neumonía y bronquitis reiterados, inflamación del cuello y el rostro. Pérdida del apetito y pérdida de peso, acompañados por la fatiga.

En caso de observar alguno de estos síntomas, los pacientes deben asistir al médico y realizar un control para descartar la posibilidad de que se trate de algún tipo de cáncer.

En caso de ser fumadores de nicotina y marihuana, las posibilidades son más altas. En algunos casos, los pacientes no tienen síntomas claros, por lo que el médico detecta el tumor a través de una radiografía. A medida en que el tumor crece y se expande por otras partes del cuerpo los síntomas comienzan a aparecer. Cuando las células malignas interfieren en la actividad de otros órganos, ocurre la metástasis en los ganglios linfáticos, cerebro, hígado, huesos o glándulas suprarrenales.

Por esa razón, todas las personas fumadoras o no deberían de realizarse exámenes por lo menos una vez al año de forma preventiva y no solo acudir al médico en caso de enfermedad, ya que los diagnósticos tempranos pueden salvar vidas.

¿Cómo es el diagnóstico del cáncer de pulmón?

En la mayoría de los casos de cáncer de pulmón, los síntomas aparecen cuando la enfermedad está avanzada o

porque los pacientes toman la tos como un síntoma de gripe, bronquitis o neumonía. Solamente un 15 por ciento de los casos se detectan en sus etapas tempranas.

De hecho, generalmente el cáncer de pulmón se diagnostica en etapa precoz de forma accidental como resultado de pruebas médicas que se llevan a cabo por otro problema de salud.

La biopsia del tejido del pulmón sirve para comprobar o descartar el diagnóstico de cáncer. Si se detecta el cáncer de pulmón, se realizan pruebas adicionales para determinar en qué etapa se encuentra la enfermedad. En la biopsia con aguja, se introduce una aguja en la masa cancerosa mientras se observan los pulmones en un tomógrafo computarizado. Se extrae la muestra y se observa en el microscopio si existe presencia de células provenientes del tumor.

Los especialistas piden análisis de sangre específicos para detectar si el cáncer de pulmón se ha extendido al hígado o a los huesos.

Los estudios radiológicos se usan con frecuencia para detectar el cáncer de pulmón y la parte del cuerpo hacia donde haya podido propagarse, mientras que la radiografía de tórax se utiliza para ver si existe alguna mancha en los pulmones.

La Tomografía Computarizada (TC) ofrece información más precisa acerca del tamaño, la forma y la posición del tumor, y puede detectar ganglios linfáticos que podrían contener un cáncer procedente del pulmón. Además se realizan exámenes de imágenes por Resonancia Magnética (RM) con ondas radiales para tomar imágenes transversales más detalladas. Su precisión permite detectar si el cáncer se ha propagado al cerebro o a la médula espinal.

La Tomografía por Emisión de Positrones (PET) utiliza la inyección de una pequeña cantidad de sustancia radiactiva en una vena. La sustancia se acumula en áreas del hueso que pueden indicar de la propagación del cáncer. Con la citología de esputo, se estudia en el microscopio una muestra de flema para ver si contiene células cancerosas.

Otro método moderno de diagnóstico es la broncoscopia, en la que se introduce a través de la boca un tubo flexible iluminado que llega hasta los bronquios. El procedimiento ayuda a encontrar tumores localizados en los pulmones. Puede utilizarse para realizar biopsias o extraer líquidos a ser examinados en el microscopio.

La mediastinoscopia consiste en hacer un corte pequeño en el cuello e introducir un tubo iluminado detrás del esternón. Pueden utilizarse instrumentos especiales que se manejan a través de este tubo para tomar una muestra de tejido de los ganglios linfáticos a lo largo de la tráquea y los tubos bronquiales.

La biopsia de médula ósea se utiliza una aguja para extraer un núcleo cilíndrico del hueso de aproximadamente 1,5 milímetros de ancho y 2,5 centímetros de largo. La muestra se toma de la parte posterior del hueso de la cadera y se estudia con el microscopio a fin de detectar o descartar la presencia de cáncer.

Tratamiento del cáncer de pulmón

El tratamiento lo determinará el médico según la fase en la que se encuentre el cáncer. Es importante que entre el especialista y el paciente haya una comunicación clara y honesta. Hay tratamientos con efectos secundarios altamente agresivos que el paciente debe de conocer y estar dispuesto a enfrentar.

El objetivo de la cirugía es extirpar el tumor y los ganglios linfáticos cercanos del tórax. Si el paciente tiene cáncer de pulmón de células no pequeñas, los especialistas recomiendan la lobectomía pulmonar o extirpación

del lóbulo pulmonar completo, incluso en tumores pequeños. El período de recuperación depende de la cantidad extirpada y de la condición general del paciente.

La radioterapia es la aplicación de dosis de radiación graduadas dirigidas para destruir las células cancerosas y disminuir el tamaño del tumor. Este tipo de terapia, al igual que con la cirugía, no se utiliza para tratar el cáncer diseminado porque la radiación también daña las células sanas.

Mientras que en la quimioterapia, se aplican medicamentos por vía intravenosa para destruir las células cancerosas en todo el cuerpo. Los medicamentos que se utilizan en este tratamiento también pueden dañar las células normales del cuerpo y provocar en el paciente una disminución de glóbulos rojos, blancos, plaquetas, lo que genera un alto riesgo de sufrir infecciones.

En los años últimos años, varios médicos y especialistas han dirigido un cambio de paradigma en el tratamiento de todo tipo de cáncer y enfermedades autoinmunes. La medicina clásica ataca las células cancerígenas, sin embargo, la filosofía de la inmunoterapia es que el propio cuerpo desarrolle sus defensas.

Con la inmunoterapia, se aplican nuevos fármacos inmuno-oncológicos para lograr que sea el propio organismo el que actúe contra el cáncer. Estudios recientes han determinado que los nuevos tratamientos inmunoterapéuticos han logrado que entre un 20 y un 30 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón sobrevivan cinco años.

Otras alterativas han surgido también como la Biomedicina y la Medicina Regenerativa. Sin embargo, los pacientes no deben olvidar que cada caso es único y no todos los tratamientos responden de manera positiva a todos los metabolismos por las condiciones genéticas y condiciones ambientales. Ante la duda o búsqueda de mayor información, es recomendable acudir a varios especialistas. ¿Qué hacer ante la sospecha de padecerlo?

Las personas que sufren de bronquitis y neumonía recurrentes deben de estar alertas y realizarse exámenes periódicamente. A su vez, también deben acudir los pacientes que padecen de tos frecuente y más tos con sangrado. Se recomienda a los fumadores de cigarrillos de nicotina y marihuana abandonar el hábito lo más pronto posible.

Se ha determinado que los cigarrillos electrónicos y la práctica del vapeo también son altos factores de riesgo de sufrir de cáncer de pulmón.

Las personas que sospechan de padecer de cáncer de pulmón y otro tipo de cáncer deben acudir de forma inmediata al médico de cabecera o al especialista, quien determinará por exámenes de sangre y exámenes especiales a fin de diagnosticar o descartar la enfermedad. El diagnóstico temprano salva vidas.

La prevención y el mantener hábitos saludables de alimentación, actividades físicas y de ocio sanas, el cultivo de una vida espiritual, la disminución del estrés, respeto de las horas de sueño y de comidas y actitud positiva son prácticas que fortalecen el cuerpo y mente y alejan a las enfermedades.