Saltar al contenido

Efectos del Cáncer

10 enero, 2019

En el 2017 se estima que más de 200.000 personas se diagnosticaron con cáncer en España, se hace necesario pues, que aquellas personas tengan a su disposición información pertinente para hacer que su tratamiento y recuperación no sea incapacitante para continuar con su vida.

Me siento especialmente cansado. ¿Es normal?

Fatiga asociada al cáncer

El agotamiento físico puede darse cuando has tenido un día de mucho esfuerzo o cuando tus actividades diarias se incrementan y normalmente desaparece con un poco descanso y unas horas más de sueño. Pero el cansancio producido por el cáncer en pacientes oncológicos son fatigas asociadas a los medicamentos para combatir la enfermedad y es considerado un efecto secundario del tratamiento contra el cáncer. Muchas veces representa un estado de agotamiento que impide al paciente realizar sus actividades comunes y muchos lo describen como un efecto paralizante que disminuye enormemente su fuerza y energía con efectos como dolor de cabeza, mareos, y falta de sueño.

Algunos médicos especialistas advierten que en los días sucesivos a la aplicación de quimioterapia y sesiones de radioterapia es probable que aparezcan síntomas de cansancio que se irán minimizando con el paso del tiempo. Sin embargo, algunas personas pueden manifestar cansancio durante todo el tratamiento para combatir el cáncer. En períodos cortos el cansancio puede desaparecer después de 3 o 4 semanas aunque hay casos en los que se extiende hasta por dos meses; en pacientes que se someten a formas más agresivas de tratamiento como el trasplante de médula o tratamiento biológico contra el cáncer el cansancio puede ser más persistente. La fatiga por el cáncer se manifiesta en 70 por ciento de las personas que se someten a tratamientos contra la enfermedad.

¿Qué puedo hacer contra la fatiga?

Incrementar el sueño

Aunque parezca obvio una de la formas de combatir el cansancio o fatiga producida por el cáncer es mantenerse en movimiento, realizar las actividades habituales, aunque en menor ritmo, ayudarán al paciente a mantenerse activo. Las tareas diarias forman parte de la vida de cada individuo, de manera que el estar sometidos a un tratamiento médico no debería suponer dejar de hacer lo que disfruta. Para mejorar el rendimiento es conveniente priorizar las actividades e incluir en la rutina un tiempo de reposo que sirva de descanso, apoyarse en amigos y familiares para lograr los objetivos, pues no hay que sentir temor al momento de pedir ayuda. Es importante que ante la apatía que genera la fatiga por el cáncer se busquen alternativas de distracción que resulten gratificantes, algunos psicólogos sugieren ejecutar ejercicios de meditación y yoga para para controlar niveles de ansiedad.

El cansancio es parte de la sintomatología de la enfermedad y muchos especialistas buscan mejorarlo sin recetar drogas para no interferir con el tratamiento, por ello sugieren el cuidado de la dieta del paciente para mantener una nutrición balanceada que sirva como fuente de energía natural, sumar a esto ejercicio físico moderado puede mejorar la vitalidad del paciente con cáncer. Es importante incrementar las horas de sueño y mantener una actitud positiva, este cambio se da principalmente desde la psique y con ello la persona en tratamiento puede ayudar a su sistema inmunológico, disminuir la degradación de proteínas y producir hormonas que le aporten más vitalidad.

Durante el tratamiento, ¿puedo necesitar la asistencia domiciliaria?

Asistencia domiciliaria durante el tratamiento de quimioterapia

En muchos casos la asistencia domiciliaria puede ser necesaria para el paciente que se encuentra en los primeros meses del tratamiento. Existen diferentes especialistas que, dependiendo de los casos particulares, pueden asistir al paciente con los distintos efectos secundarios que se pueden presentar durante la aplicación de la quimioterapia, procedimientos quirúrgicos o cuando el paciente se encuentre convaleciente o en plena recuperación, ya que bajo ninguna circunstancia el paciente debe realizar actividades que comprometan el avance de su mejoría. 

Los servicios de enfermería son los más frecuentemente utilizados para pacientes con cáncer, una enfermera acreditada y altamente cualificada puede ser de gran ayuda en el hogar, además de disminuir la carga que recae sobre la familia del paciente, la profesional puede encargarse del cuidado de heridas y casos como la ostiomía, la administración de medicamentos intravenosos y el control que hay que tener sobre los efectos secundarios, y sobre el dolor, instrucciones generales e incluso apoyo emocional. Los fisioterapeutas también puede ser de gran ayuda para pacientes con daño muscular o alguna incapacidad presentada a raíz de la enfermedad o el tratamiento; los terapeutas ocupacionales ayudan a enseñar, exhortar e instruir al paciente en los quehaceres diarios, de manera que de encontrarse en capacidad para hacer ciertas actividades, este profesional puede orientar al paciente a realizarlas.

Con el propósito de hacer definitiva la recuperación del paciente también existen otros especialistas en el área de la atención domiciliaria como: terapeutas del lenguaje, trabajadores sociales, asistentes domiciliarios, amas de llave, voluntarios, nutricionistas, dentistas y otros profesionales de la salud.

¿Puedo seguir practicando alguna actividad física?

Actividades durante la quimioterapia

Dependerá de cada paciente el realizar actividades físicas, aunque los especialistas recomiendan realizar la mayor cantidad de ejercicio posible. El ejercicio ayuda en la mejora de pacientes que se han encontrado durante largos periodos en la cama, con síntomas asociados como la rigidez en las articulaciones, problemas respiratorios, debilidad en los músculos, llagas  en la piel, estreñimiento, falta de apetito y cambios notables en la salud mental, estos últimos principalmente por un aumento considerable del estrés.

Antes de realizar cualquier actividad física es recomendable acudir al doctor especialista, siempre es conveniente realizar ejercicio pero hay que reconocer las limitantes y trazarse metas realistas sin que esto comprometa la recuperación, al mismo tiempo atenerse a ciertos parámetros en la rutina para incrementar el nivel de movilidad en forma paulatina después de haber tenido un gran periodo sedentario.

El paciente siempre debe procurar realizar la mayor cantidad de actividades que competan a su capacidad para atenderse, la inmovilidad no es el mejor remedio para pacientes con cáncer; salir a caminar todos los días y otros tipos de ejercicio pueden ayudar a superar el cansancio constante que conlleva estar bajo tratamiento. En el caso de que sea necesaria la permanencia en la cama, también es preciso que el paciente realice ejercicios de alcance de movimiento, tanto el activo como el pasivo. En el activo el paciente realiza movimientos de articulaciones sin la ayuda de otras personas, mientras que en el pasivo es el enfermero o familiar quien lo asiste para que el paciente realice el movimiento. Todos estos ejercicios pueden realizarse desde la cama y únicamente cuando no ocasionen dolor al paciente.

No tengo fuerzas para realizar una actividad física

Mujer con cáncer en estado depresivo

La falta de energía es común en pacientes que tienen cáncer y reciben cuidados oncológicos,  el tratamiento también incide directamente en la cantidad de glóbulos rojos sanos lo que ocasiona anemia. El dolor asociado a la enfermedad, la falta de sueño, la desnutrición ocasionan que el paciente se sienta incapaz de realizar actividades físicas, a punto tal de que muchos no desean realizar ningún tipo de movilidad. Sin embargo, la fatiga general no debe ser tomada como un síntoma normal asociado a los pacientes que tienen cáncer ya que no todos los pacientes de esa enfermedad sufren de fatiga incapacitante.

Existen distintos tratamientos que podrían ayudar a mitigar la causa de la fatiga, primero habría que identificar cuál sería la causa principal del cansancio constante derivado de la enfermedad. La anemia, por ser uno de los síntomas más comunes que derivan de los tratamientos contra el cáncer, puede tratarse de diferentes maneras: las transfusiones de sangre o los medicamentos que estimulan a que la médula ósea produzca más glóbulos rojos son unas de las mejores opciones en estos casos, sin embargo, deben tomarse siempre siguiendo las previsiones adecuadas.

Los cambios de ánimo también son otro factor a considerar, la depresión es otro síntoma común, el médico podría sugerir medicamentos que ayuden a contrarrestar los síntomas de la depresión, aumentar el apetito y mejoren el sentido de bienestar. Pequeñas cosas como tomar siestas, ahorra energía para momentos necesarios durante la rutina diaria. Beber mucho líquido y tener una buena alimentación, evitar el consumo de cafeína y alcohol, hacer ejercicios constantemente durante todo el tratamiento hará que la fatiga disminuya considerablemente y los niveles de energía del paciente aumenten.

¿Debo ajustar mi alimentación?

Alimentación durante la quimioterapia

La nutrición juega un papel muy importante en pacientes que padecen de cáncer, también en aquellos que están en proceso de recuperación, por lo tanto, sí se hace necesario que aquellos pacientes que padezcan o hayan padecido de cáncer ajusten la sus hábitos alimenticios ya que inciden directamente en la manera en que el cuerpo tolera ciertos alimentos, así como la manera en que emplea ciertos nutrientes derivados de ellos. La buena alimentación en pacientes que padecen cáncer o se encuentran en etapa de recuperación puede ayudar a: sentirse mejor, mantener un nivel alto de energía y fuerza, mantener el peso y la reserva de nutrientes necesarios, tolerar mejor los efectos secundarios asociados al tratamiento, reducir el riegos a infecciones y recuperarse más rápidamente de la enfermedad. Alimentarse bien significa comer gran variedad de alimentos para obtener todos los nutrientes que son necesarios para el cuerpo en la lucha contra el cáncer; proteínas, carbohidratos, agua, grasas, vitaminas y minerales.

Las proteínas son parte esencial en el proceso de recuperación, la recuperación y crecimiento del tejido corporal así como la reincorporación del sistema inmunológico dependen de la ingesta constante de proteínas, si el cuerpo no recibe la cantidad necesaria, optará por desprender esos nutrientes de la masa muscular por lo que el tiempo de recuperación se podría prolongar de la misma manera que aumenta el riesgo a infecciones. Los pacientes que reciben tratamiento para el cáncer necesitan más proteínas de lo normal ya que la radioterapia, la cirugía y la quimioterapia necesitan proteínas adicionales para reparar los tejidos y ayudar a combatir cualquier infección que se pueda presentar. Las fuentes más adecuadas de proteínas para pacientes con cáncer son, entre otras, los cortes magros de carnes rojas, productos lácteos bajos en grasa, mantequilla de maní, nueces, guisantes y frijoles.

Las grasas también son un factor importante, ya que son alta fuente de energía proveniente de los ácidos liposos. Por supuesto, se debe aclarar que hay algunas grasas que son mejores que otras. Considerando el efecto que las grasas tienen sobre el corazón y el nivel de colesterol, el paciente debe buscar consumir alimentos ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas en vez de las grasas saturadas y trans. Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas se encuentran principalmente en aceites vegetales tales como los aceites de maní, canola, de cártamo, girasol y en algunos mariscos. Las grasas saturadas están presentes en alimentos de consumo más habitual tales como las carnes rojas, aves, leche entera, el queso y la mantequilla, Aunque sea difícil evitarlas se debe procurar que menos del 10 por ciento de las calorías provengan de grasas saturadas.

Los carbohidratos son otra fuente principal de energía para el cuerpo, ofrecen la energía que el organismo requiere para las actividades físicas y el correcto funcionamiento de los órganos, las frutas, verduras y granos enteros son necesarios para suplir estos nutrientes. El agua es otro factor determinante en el mejoramiento de la salud del paciente. Aunque no solo en aquellos que padecen cáncer es menester el consumo de líquidos, a consecuencia de los síntomas asociados a la enfermedad y el tratamiento se hace necesario que el paciente consuma mucha más, pues los vómitos y las diarreas pueden influir a que exista una descompensación por motivos de deshidratación.

Por último, las vitaminas y los minerales. Aunque con una dieta balanceada todas las necesidades del cuerpo se verán suplidas, algunos médicos podrán sugerir algún suplemento para contrarrestar aquellas pérdidas asociadas a los síntomas como vómitos, diarreas o falta de apetito, si estos síntomas persisten se hacen necesarias estas alternativas con tal que no interfieran en el tratamiento ya que algunos de estos suplementos podrían incidir directamente que este sea menos efectivo.

Después de mi tratamiento, ¿podré reiniciar mi actividad profesional?

Regreso al trabajo después de la quimioterapia

Durante y después del tratamiento existe la posibilidad de que los síntomas sean leves o no tan graves, por lo que el paciente podría considerar que reanudar sería idóneo para su salud mental, sin embargo, en cuestiones del cáncer no se deben tomar decisiones apresuradas. Cada caso es particular, consultar al médico y al psicólogo, tomar previsiones con el empleador para que proporcione un horario flexible y estar dispuesto a que la curiosidad de los colegas por el bienestar del paciente, aunque incómoda, prevalecerá en las primeras semanas de la reincorporación.

No hay un momento preciso para la reincorporación, siempre será recomendable que el paciente lo haga siempre y cuando los síntomas más persistentes como el dolor y la fatiga hayan desaparecido, tomar el ritmo paulatinamente y así lograr poco a poco recuperar la rutina.

¿A quién puedo acudir para organizar mi reincorporación al trabajo?

El médico tiene siempre que dar el visto bueno para una reincorporación al ámbito laboral, luego de esto se puede a acudir a servicios de orientación para el empleo y otros programas de orientación de otras índoles ya que en casi todas las comunidades autónomas de España existen organizaciones de esta clase, grupos de sobrevivientes de cáncer, las sedes del Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y existen organismos oficiales que ofrecen formación a personas que buscan empleo tales como el Instituto Nacional de Empleo (INEM).