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¿En qué consiste la mamografía?

28 enero, 2019

Una de las causas más comunes de muerte en la población femenina mundial, es el cáncer de mamas, que afecta también a los hombres aunque en menor proporción.

Hasta la fecha la ciencia ha logrado identificar que el cáncer de mama es el tipo de carcinoma que más afecta a las mujeres. Un chequeo médico regular y exámenes oportunos permiten que conozcas un poco más sobre lo que sucede en tu cuerpo.

La detección a tiempo resulta el arma más eficaz para vencer este tipo de enfermedad y para hacerla posible la medicina moderna cuenta con un examen médico denominado: mamografía.

La mamografía es la toma de una radiografía sobre la zona mamaria, que permite distinguir entre el tejido sano y un tejido afectado.

Esto es posible mediante la aplicación de radiación localizada, que en muy bajas dosis penetran en la piel y permiten obtener una imagen del interior de la mama.

La mamografía es una evaluación de rutina que será indicada por tu médico de confianza cuando así lo considere.

También es común que las mujeres lo soliciten tras percatarse de un cambio en la apariencia de sus pechos como un pequeño abultamiento en las axilas o mamas, cambios de coloración, deformidad en sus pezones, segregación de sustancias, entre otros signos.

Este procedimiento que es totalmente no invasivo, indoloro y sencillo, posibilita la exploración a fondo del tejido mamario, arrojando diagnósticos confiables que ayudan a descartar anomalías y a detectar posibles afecciones que luego pueden ser tratadas a tiempo.

Gracias a resultados tan eficaces, confirmados a lo largo de los años, es que la mamografía se ha consolidado como un mecanismo confiable y hasta obligado en la prevención del cáncer de mama.

¿Qué es la mamografía?

Son incalculables el número de vidas que se han logrado salvar con un diagnóstico de cáncer de mama a tiempo, por lo que este examen considerado ya por los médicos como un estudio de rutina, se práctica en casi todo el mundo.

Es por eso que los expertos recomiendan complementar su autoexamen  con una mamografía, que realizada a tiempo es capaz de reducir el riesgo de una patología tan temida como el cáncer.

La evolución de tratamientos preventivos para la temprana detección del cáncer en todas sus formas, es acelerada e indetenible con el propósito de ganarle la batalla a este enemigo silencioso.

Y es que, al tratarse de una enfermedad asintomática y que puede afectar a cualquier persona sin importar sus hábitos de vida o su edad, se recomienda con mayor énfasis la exploración del tejido mamario superficial y mediante la mamografía, al menos una vez al año.

Para facilitar este examen anual, se han perfeccionado nuevas tecnologías que ofrecen una mayor calidad y nitidez en las imágenes, y se ha reducido la duración de los procesos exploratorios, traduciéndose en un mayor beneficio para los pacientes.

Hoy en día, la imagen es reproducida hasta en tres dimensiones, con el propósito de evaluar otros aspectos como la densidad y el volumen de las mamas.

¿Quién debe someterse a una mamografía?

En las mujeres, las mamas cumplen una función que va más allá de la estética, por cuanto esta glándula tiene como principal finalidad la de producir y segregar la leche materna que sirve de sustento a sus hijos.

Pero las mamas son también vulnerables a enfermedades como el cáncer, por lo que su cuidado no debe dejarse de lado en ninguna de las fases de crecimiento y desarrollo femenino.

Por eso resulta ineludible, la consulta con el médico de confianza para agendar un chequeo que incluya el cuidado de las mamas.

Las mujeres de entre 35 y 55 años de edad han sido las más afectadas de muerte por cáncer de mamas, a nivel mundial. Las estadísticas médicas alertan sobre una incidencia en edades más maduras y advierten que se trata de la tercera causa de muerte más común.

Autoexamen de mama

Con el autoexamen es posible detectar ciertas anomalías en el volumen y contextura del cuerpo mamario, como pequeñas protuberancias o asimetrías en el tamaño.

Esta exploración manual que puede realizar en la intimidad de su hogar a través de los métodos de observación, inspección y palpación, se recomienda a partir de los 20 años de edad. Pero no es sino con la mamografía, que se alcanzará un estudio detallado y a profundidad de la masa glandular mamaria y sus posibles irregularidades.

En tal sentido, se recomienda que las mujeres a partir de los 30 años, incorporen a su chequeo médico  una mamografía cada 2 años con el especialista de confianza, que puede ser su ginecólogo o doctor de cabecera.

A partir de los 50 años de edad, es recomendable que la mujer se someta a este estudio una vez al año.

El historial o los antecedentes familiares son de especial importancia para determinar la frecuencia y la edad a partir de la cual se debería comenzar a realizar la mamografía.

Por ejemplo, en mujeres cuyas madres o abuelas hayan casos confirmados de cáncer de mama, el médico aumentará la regularidad de los exámenes, de ser posible a dos veces por año.

Otro de los factores de riesgo que determinan quienes son electivas para someterse a una evaluación de mamas, es la obesidad, el alcoholismo, la menarquía prematura o el inicio de la menstruación antes de los 12 años y la llegada retardada de la menopausia, que se considera para después de los 55 años.

En estos casos el médico ordenará una revisión más acuciosa a fin de cumplir con una prevención efectiva.

¿Cómo se realiza esta exploración?

¿Cómo se realiza la mamografía?

Para practicarte una mamografía, debes asistir con el médico de tu confianza para ser remitida con los expertos en radiología o rayos X.

Se recomienda que el día de la cita acudas con vestimenta cómoda, ya que te pedirán que retires la ropa de la cintura para arriba y cualquier accesorio de metal de tu cuerpo como por ejemplo las joyas o ganchos para sujetar el cabello.

Posteriormente la persona encargada de la mamografía te proveerá de una bata desechable para cubrirte, hecha de un material similar a una servilleta de plástico.

La idea es que las mamas queden expuestas para facilitar la toma de la radiografía.

El procedimiento se realiza gracias a la tecnología de una máquina especial de imagen y radiología para las mamas, en la cual te pedirán que te coloques de pie y mirando al frente para de esta manera adaptarla a tu estatura.

Lo siguiente que te pedirán es que apoyes una o ambas mamas sobre una superficie de plástico, la cual será oprimida por otra placa para facilitar la extensión del tejido y así lograr una imagen nítida y detallada, sin requerir del uso excesivo de radiación.

El especialista en radiología permanecerá a pocos metros de distancia pero en una habitación cerrada desde donde realizará la radiación de rayos X.

Para el momento de la evaluación, es necesario que permanezcas en estado de serenidad, tranquila y sin hacer movimientos bruscos, controlando de ser posible el ritmo de la respiración para de esta manera evitar que se pierdan detalles en las imágenes.

Es común que se ejecute esta acción para lograr imágenes desde un ángulo general de la mama, aunque en ocasiones el médico tratante puede solicitar y hasta marcar un área específica por lo que pudiera cambiar la posición al momento del examen.

Una vez concluida la radiación, deberás esperar la autorización y ayuda del especialista para moverte y retirarte del aparato. Es común que el radiólogo revise la imagen para asegurarse de que es de óptima calidad y descartar otra toma más.

¿Es dolorosa esta exploración?

La compresión de las mamas entre dos placas de plástico, que por lo general suelen estar muy frías, es muchas veces descrita como una experiencia desagradable pero no del todo dolorosa.

Para quienes experimentan mayor sensibilidad en el área de los senos, es posible que lleguen a sentir cierta incomodidad, pero la misma sólo dura unos pocos segundos.

¿Comporta riesgos esta exploración?

La idea de que nuestro cuerpo reciba una dosis de radiación durante la mamografía hace que muchas mujeres que se someten a este estudio se pregunten sobre los posibles riesgos que tiene esta evaluación sobre la salud.

Afortunadamente, estudios científicos han logrado confirmar que la carga de radiación que se activa durante una mamografía es mínima y no refiere ningún peligro, ni para la mama, ni para el resto de nuestro organismo.

Otra de las preocupaciones muy comunes entre las mujeres al momento de realizarse una mamografía, es cuando hay sospecha de embarazo o gestación en curso.

En casos muy particulares, se recomienda la aplicación de ultrasonido, aunque los médicos en su mayoría aseguran que no hay evidencias de efectos adversos o contraindicaciones de la mamografía en futuras madres, debido a que la radiación es aplicada en dosis muy insignificantes.

En todo caso, será tu médico de confianza quien evalúe tu caso y recomiende cuál es la decisión más acertada.

¿Cuánto dura esta prueba?

El examen de la mamografía para despistaje de cáncer, por lo general no tarda más de 20 minutos desde el ingreso a la sala de radiología hasta la salida.

La radiación en sí, es cuestión de segundos, al igual que la posición de tus mamas entre los paneles para el examen.

Este tiempo dependerá en gran medida de tu disposición para atender y seguir las indicaciones del especialista.

Con relación a la obtención de los resultados, estos suelen ser muy rápidos pero variará de un lugar a otro.

Para saber con certeza, tendrás que preguntar y estar atenta para recibirlos y llevárselos a tu médico tratante, quién será el que evalúe las imágenes.

¿Dónde debo realizar esta exploración?

Cada vez son más frecuentes las mamografías en mujeres mayores de 30 años que buscan prevenir el cáncer de mamas, por lo que los centros de atención médica han incorporado los equipos de rayos X especiales para el estudio y análisis de esta delicada área del cuerpo humano.

El lugar ideal para someterte a una mamografía es aquél que cumpla con normas de seguridad y altos estándares de calidad, con equipamiento médico de última generación y profesionales acreditados en radiación y radiología.

Puedes elegir entre centros de radiología e imagen, algunos dedicados solo a la atención y prevención de enfermedades de la mujer, unidades móviles o hospitales y clínicas.

No dejes de asesorarte con tu médico de confianza, también puedes investigar por Internet o atender a recomendaciones de amigas o familiares.

¿Cómo me enteraré de los resultados?

El tiempo para la entrega de los resultados no debe exceder del mes, en este caso, es recomendable que llames para preguntar si consideras que hay retraso en la entrega de los mismos.

También debes conocer cuál es el protocolo que emplea cada centro de radiología para la entrega de los resultados, dado a que en algunos lugares hacen entrega de los resultados de inmediato, en 3 días, una semana, otros lo remiten al consultorio de tu médico tratante sin que pasen por tus manos antes del diagnóstico e incluso existe la modalidad de entrega virtual, directo del consultorio a tu bandeja de correos electrónicos.

La persona recomendada para brindarte los resultados y aclararte todas las dudas acerca de los mismos, es tu médico de confianza, ya que el radiólogo solo se encargará de procesar la imagen.

Y aunque parezca que tu puedes distinguir elementos en las imágenes, solo un experto en medicina es el calificado para ofrecerte un diagnostico acertado.

Las investigaciones sobre el cáncer de mama y sus formas de detectarlo, prevenirlo y evitarlo no se detienen, y las estadísticas no dejan de ser desalentadoras, por más avances que la ciencia desarrolla para hallar una posible cura..

Según la Organización de Cáncer de Mama, las proyecciones apuntan a que 1 de cada 8 mujeres en el mundo desarrollará “cáncer de mama invasivo a lo largo de su vida”.

La mamografía no evita ni cura el cáncer de mama, pero si que lo previene y ayuda a su detección temprana, salvando millones de vidas cada año.