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Estrés y enfermedad cardíaca, consecuencias

4 enero, 2019

El estrés, aunque no es catalogado como una enfermedad, es una condición que afecta la salud millones de seres humanos en el mundo, y puede generar problemas irreversibles si no se controla.

Cada vez son más las personas que sufren de estrés rutinario o al trabajo,  asociado a las preocupaciones por no poder cumplir con las obligaciones o tareas encomendadas. Generalmente los individuos que sienten demasiada presión comienzan a desarrollar dolencias recurrentes.

También los especialistas en el área de la medicina han observado un incremento en lo que se conoce como estrés postraumático, que se asocia a un evento de peligro o de riesgo que posteriormente trae alteraciones en la visión del individuo hacia la vida. Quienes sufren de este tipo de estrés desarrollan la sensación de estar en peligro constante, y por lo general se convierten en personas nerviosas, temerosas y dependientes.

Tras años de estudios, los especialistas aseguran que el estrés continuo sin duda alguna desencadena una serie de consecuencias, y de ellas la más seria y de cuidado es la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Aunque el estrés se ha masificado en los últimos años y está asociado a la constante exposición del ser humano a situaciones de riesgo y a la presión del acelerado día a día, también se puede presentar en situaciones de felicidad extrema. Un ejemplo de ellos es el estrés que causa organizar una boda: si bien se trata de un evento feliz, a medida que se acerca la fecha, los novios pueden tener episodios de estrés debido al incremento en la producción de hormonas como la adrenalina y cortisona.

Estas dos hormonas son conocidas como las hormonas del estrés y se encargan de elevar la presión arterial, aumentar el azúcar en la sangre o lo que se denomina glucosa, que en exceso puede desencadenar fallos cardíacos.

Consecuencias del estrés

Migraña

Estar sometido constantemente al estrés puede traer serias consecuencias para el cuerpo, especialmente a nivel cardiovascular. La Guía Europea de Prevención Cardiovascular en 2012 incluyó el estrés como factor de riesgo para enfermedades cardíacas.

Está comprobado que cuando una persona presenta muchos episodios de estrés puede sufrir aumento de la presión arterial, lo que se conoce en medicina como hipertensión arterial. También puede incrementar el azúcar en la sangre, esto se puede tornar peligroso ya que la persona comienza a ser más propensa a sufrir de una enfermedad crónica como la diabetes.

Asimismo influye en que se eleven los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre y que se acelere el ritmo cardíaco por encima del normal establecido para adultos, entre 60 y 100 latidos por minuto. Esto se denomina taquicardia.

Los síntomas más comunes son la falta de sueño o insomnio, el dolor de cabeza frecuente o migraña, la retención de líquido, e inflamación generalizada especialmente en las extremidades como manos y pies. Otros síntomas visibles del estrés son malestar estomacal, vómitos, ansiedad, cambios de ánimo constantes y falta de concentración.

Con frecuencia las personas que sufren de estrés desarrollan adicciones para intentar contrarrestar los síntomas y terminan generando otros problemas de salud.

Las adicciones más comunes son la adicción al tabaco que en realidad empeora la taquicardia y causa obstrucción en más vías respiratorias, bronquitis, síndromes coronarios agudos, por nombrar algunos problemas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) mueren alrededor de 4,9 millones de personas como consecuencia del consumo excesivo del tabaco.

De igual manera las personas que sufren de estrés recurren a la ingesta de bebidas alcohólicas como desahogo y terminan empeorando la falta de memoria, conocida como deterioro cognitivo. La bebida en exceso está asociada con la proliferación de células cancerígenas, y también daños cerebrovasculares.

¿Cómo contrarrestarlo?

Las personas no pueden evitar estar sometidos a circunstancias de la vida que generan presión y estrés, pero pueden tener la determinación para contrarrestar sus síntomas sin tener que recurrir a vicios nocivos para la salud. El primer paso es llevar una vida saludable en todo sentido, y dejar los malos hábitos para adoptar costumbres saludables como acostarse temprano, tener una alimentación balanceada, tomar mucha agua y hacer ejercicios.

Mantenerse hidratados:

Mantener el cuerpo hidratado

Los profesionales de la salud recomiendan tomar al menos dos litros de agua al día para mantener el cuerpo hidratado.

Alimentación cardiovascular:

Alimentación cardiovascular

Una forma de prevenir las enfermedades cardíacas producidas por el estrés es consumir alimentos ricos en potasio y fibra saludables para el corazón. A esto se le llama alimentación cardiovascular y consiste en eliminar los alimentos altos en grasa y aumentar el consumo de granos integrales, verduras y frutas.

También deben reducir el consumo de carbohidratos que se convierten en azúcares y recurrir a las carnes magras para obtener proteínas.

Ejercitarse con frecuencia:

Hacer ejercicios

Hacer ejercicio puede tornarse muy tedioso para las personas que no tienen el hábito de practicar alguna disciplina deportiva o asistir a un gimnasio, sin embargo, es una de las mejores maneras de mantener el cuerpo saludable y libre de enfermedades cardíacas.

Ejercitarse no solo sirve para tener un cuerpo tonificado, está comprobado que trotar o caminar todos los días disminuye la presión arterial, baja el colesterol y regula los niveles de insulina.

No es necesario pasar horas en un gimnasio alzando pesas, con unos 30 minutos de caminata diaria se pueden lograr grandes cambios para mejorar la salud y atacar el estrés.

Recurrir a la meditación:

Recurrir a la meditación

La mejor manera de atacar el estrés, recuperar la concentración, memoria y eliminar los recurrentes dolores de cabeza es la meditación. Al menos unos minutos de meditación al día pueden lograr que desaparezca del individuo el estado de ansiedad en el que se encuentra constantemente.

La falta de tiempo para asistir a un centro de meditación no es excusa porque en Internet se consiguen infinidad de tutoriales sobre relajación, yoga o taichí.

Abandonar definitivamente los vicios:

Dejar el tabaco o el alcohol son grandes soluciones para disminuir los síntomas producidos por el estrés. Aunque para muchos no es fácil dejar de tomar o fumar, porque consideran que necesitan de ello para sentirse bien, deben hacer un esfuerzo y verán que al ir abandonando esos hábitos, su cuerpo y mente estarán sanos y fuertes.