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Infección por un Absceso Periapical

29 diciembre, 2018

En términos generales un absceso es la acumulación de pus, esta puede presentarse de forma interna o externa, y suele generar malestar en los tejidos orgánicos de nuestro cuerpo.

¿Qué es un absceso Periapical?

Absceso Periapical

Es aquella infección que se genera alrededor de un diente o encía, provocada por una pequeña bolsa de pus que crece a su alrededor. Cuando esto ocurre para la mayoría de las personas puede llegar a ser muy doloroso y generar cierta incomodidad a nivel bucal.

Si la persona no le presta atención a los detalles que el cuerpo le está indicando, puede ocasionar cierta complicación adicional a nivel bucal. Un absceso puede desarrollarse en la zona afectada lo suficientemente rápido, esta provoca que las encías se separen del diente, creando bolsas periodontales, si continua el daño se logra un incremento en el desgaste y puede posteriormente provocar la pérdida del diente afectado.

Si no se trata de forma adecuada el daño generado puede ocasionar otros problemas de salud que afecten otras parte del cuerpo bucal, y es muy importante evitar este tipo de inconvenientes ya que la boca es una de las partes más delicadas del cuerpo humano, especialmente a nivel estético.

Es bien sabido que esta no es una patología grave, pero todos los especialistas del cuidado bucal recomiendan que sea de vital importancia tratar este problema con rapidez y premura, ya que un mal tratamiento o cuidado puede desencadenar varios tipos de consecuencias desagradables y que no solamente afectarán a la salud bucal del paciente.

Si la infección presenta un tiempo prolongado, el hueso del maxilar se empieza a disolver progresivamente debido a la infección. Cuando esto sucede, el dolor disminuye (aunque la infección sigue estando allí), y al perder una cantidad considerable de hueso el diente empieza a aflojarse y puede ser necesario removerlo.

Los principales síntomas del absceso dental pueden presentase de las siguientes formas:

  • Encías un poco hinchadas en la mandíbula o en la boca.
  • Dolor pulsátil en la zona afectada.
  • Malestar al masticar.
  • Encías rojas o bulto rojo.
  • Puede ser que tenga sangre o pus en su interior
  • Fiebre leve en la zona de la mandíbula.
  • Un elevado nivel de sensibilidad de los dientes tanto al calor como al frío
  • Sensación de sabor amargo en la boca.

Causas

Infección por un Absceso Periapical

Una de las patologías orales comunes son los abscesos dentales, siendo esta una infección que suele producir numerosos síntomas molestos en el paciente y que se puede deber a una amplia variedad de factores, principalmente a una abertura en el diente o a las siempre temidas caries.

El desarrollo continuo de una caries dental profunda, que se extiende hacia la pulpa (nervio del diente), ocasiona que esta quede expuesta y así las bacterias pueden invadir más fácilmente el diente, causando una infección que formará una bolsa de pus en la raíz del diente. Más aún cuando no se tiene una higiene dental adecuada.

En las circunstancias donde esta enfermedad se mantiene por un largo tiempo se genera desgaste en la placa dental debido a que queda almacenada comida entre la encía y el diente.

Diagnóstico

Tomografía computarizada (TC)

El trabajo principal del dentista es examinar tu diente y el área que lo rodea. En función de lo que observe, determinará que está generando el daño o malestar, pudiendo realizar algunas de estas actividades que complementen su diagnostico inicial:

  • Proceder a dar pequeños golpecitos en el diente que presenta el malestar. Una de las características principales de un diente que tiene un absceso en la raíz es alto grado de sensibilidad al tacto o a la presión.
  • Si aun existe la duda de que el diente presenta un daño interno, se procede a recomendar una radiografía, ya que esta ayudará a identificar más claramente un absceso o si la infección existente se ha propagado y ha causado daños en otros lugares.
  • Por último si existen daños de absceso que se ha propagado a otras partes de la estructura bucal, es recomendable realizar una tomografía computarizada (TC) ya que se podrá determinar y evaluar el tamaño de la infección.

Tratamiento recomendado

Tratamiento de conducto

El objetivo del tratamiento es curar la infección generada, para lograr la preservación del diente y prevenir complicaciones futuras. Este amerita un tratamiento rápido para frenar la infección lo antes posible.

El inicio de este trabajo de curación dental se realiza con la receta de un antibiótico para tratar la infección (Amoxicilina es unos de los antibióticos más utilizados, e Ibuprofeno para calmar el dolor). La duración del tratamiento antibiótico depende de la evolución del proceso curativo y de la respuesta clínica.

En rasgos generales, la duración recomendada oscila, según los diferentes estudios, entre 3 y 10 días. Pero en todos los casos es recomendable e importante revisar después de 2 a 3 días tras iniciar el tratamiento con antibiótico para evaluar la reacción de la infección.

Si la inflamación se está resolviendo y la temperatura del paciente ha vuelto a la normalidad, el antibiótico puede ser interrumpido, en caso contrario mantener por un periodo continuo o hasta que se pueda proceder al tratamiento mecánico en el consultorio dental.

Para aliviar la incomodidad y el dolor pueden realizarse enjuagues bucales con agua salada tibia o con bicarbonato de sodio.

Por otra parte es una práctica habitual realizar un tratamiento de conducto del diente, esto permite remover el nervio infectado y obturarlo correctamente. En otras oportunidades se realiza el drenaje de la infección y así se puede reducir o eliminar completamente el dolor.

Si estos tratamientos no generan el beneficio adecuado y no es posible curar la infección mediante el tratamiento endodóntico, se procede a extraer la pieza dental que presenta el absceso periapical.

También es recomendable el uso del hielo colocado sobre la zona afectada que reduce en buena manera la inflamación y el dolor.

En definitiva estamos frente a una patología muy común y que requiere la atención de un especialista dental para obtener óptimos resultados y encontrar la mejor solución, siempre considerando y tomando en cuenta la situación de cada paciente. Todo esto ayudará a cuidar la salud bucal del paciente y así evitar que la infección se propague.