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La depresión durante el cáncer

29 diciembre, 2018

El cáncer está asociado con la muerte, hablar de cáncer es automáticamente imaginar la partida física de quien lo padece, en ocasiones médicos y familiares del afectado acuerdan mantener en secreto el diagnóstico para no ocasionar tristezas ni depresiones durante lo que consideran «los últimos momentos de su vida» de acuerdo con el cáncer detectado.

En la mayoría de los casos, quienes saben que tienen cáncer presentan episodios de depresión o ansiedad. Informa la psicóloga venezolana Ketty González, que lo importante es tener «autocontrol a las emociones y positivismo en los pensamientos» para encaminar al organismo a una buena recepción de los fármacos y por ende, una recuperación exitosa.

Es importante estar consciente que la depresión no es igual al tema de la ansiedad aunque tengan muchas similitudes. La ansiedad se presenta como un desnivel en lo cognitivo y psicofisiológico, por ejemplo: sufrir de diarrea, mareos, agite en la respiración, taquicardia, sudoración, temblores, fatiga, irritabilidad y problemas para descansar sobre todo por las noches. Mientras que los estados depresivos traen sentimientos de culpa o falta de autoestima, afecta el apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. También pueden ocasionar insomnio.

Imaginar lo fatal es contraproducente Dice la profesional que «cuando el paciente se postra en una cama solo a pensar que se va a morir de la enfermedad está dañando el resto de los órganos que quizás se encuentran muy sanos» Asegura que gracias a la Ciencia ya el cáncer dejó de ser una amenaza y los altos índices de supervivencia en varios países son una prueba. Sostiene que la depresión en momentos de enfermedad es como «echarle leña al fuego», pues seria un sentimiento dañino en todos los sentidos para el progreso del tratamiento.

Aunque no quiera el paciente tiende de deprimirse

Agrega González que «las personas más propensas a sufrir depresión luego del diagnóstico son aquellas que regularmente habían sido depresivas, cuantos más antecedentes de angustia hayan manifestado en la salud, mayor será la desesperanza en la enfermedad» Todo esto es normal y puede tratarse adecuadamente. La importancia radica en no dejar solo al paciente y brindar el mayor apoyo posible. Acota.

Otros especialistas en la materia han aclarado que el tratamiento para la depresión en personas con cáncer incluye medicamentos, psicoterapia o la combinación de estos, en algunos casos otros tratamientos de mayor intensidad para reducir el sufrimiento y ayudarlos a vivir con tranquilidad.

Según el estudio, mostrado en el Congreso 2016 en Asia de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) realizado en Singapur, quienes se deprimen presentan menores niveles sanguíneos de la proteína denominada «factor neurotrófico derivado del cerebro» (BDNF). Hecho de importancia, pues si disminuye esta proteína, menor es la respuesta a la quimioterapia y la tolerancia a los efectos secundarios del tratamiento.

La mejor iniciativa que puede tener un paciente con cáncer es leer y comprender sobre lo que padecen, así podrá automotivarse sabiendo que no en todos los casos conlleva a la muerte y que siempre existe una solución. Educarse en la materia permite restar el temor, los doctores pueden ayudar a sugerir fuentes, pues la internet por la cantidad de información y experiencias distintas contadas por el contrario puede acelerar la angustia.

¿Qué hacer en caso de un ataque depresivo?

Practicar la oración

La Psicóloga González, quien ha tratado varios pacientes en condiciones terminales de cáncer sugiere lo siguiente:

  • Practicar la oración, si no es católico la conexión con cualquier ser supremo le ayudará a ejercitar la fe.
  • Respirar profundamente, relajarse y conectarse con la energía interior es fundamental
  • Dejarse ayudar, recibir el apoyo de la pareja, familiares y amigos siempre va a ser benéfico
  • Evitar el alcohol y otras sustancias estupefacientes
  • No conducir
  • Acudir a un especialista es lo más recomendable para llevar un tratamiento efectivo sin crear dependencias.

El estado emocional de un paciente oncológico tiene influencia en la manera que este sobrelleve la patología. Teniendo una actitud realista de lo que está viviendo es benéfico. El miedo es negativo y una persona con miedo no puede ser realista.

Algunos médicos recomiendan a sus pacientes informar todo lo que sienten para no mal interpretar estrés con depresión o ansiedad. El cerebro es un órgano del cuerpo que recibe afectación por la enfermedad de otros órganos, por esa razón la salud emocional está asociada a todos los eventos de la vida humana.

Todo ser, al sentirse infeliz es imprescindible que busque la ayuda adecuada. Si por lo general, todos los familiares optaran por mantener en secreto el diagnóstico estarían contribuyendo favorablemente al equilibrio emocional de su pariente, no se trata de tener cáncer y ser feliz pero si de tener la mejor postura hacia en evento inevitable amerita positivismo y disposición para salir victorioso.