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Nutrición: Muy importante en los pacientes con cáncer

1 enero, 2019

El régimen de alimentación es primordial en el tratamiento de un paciente con cáncer, ya que de él depende la fortaleza de su cuerpo y su calidad de vida frente a la medicación y los síntomas de la enfermedad.

Una persona bien alimentada, antes, durante y después del tratamiento, tendrá más defensas y por tanto, mejor respuesta a las estrategias médicas. Recordemos que los nutrientes son las bases para que nuestro cuerpo realice sus funciones de crecimiento, mantenimiento y reparación, prioritarias en el caso de pacientes con cáncer.

Antes del tratamiento, es recomendable consumir alimentos muy energéticos y que aporten proteínas de alto valor biológico. En casos de complicaciones para deglutir la comida, se puede recurrir a una dieta blanda con proteínas de fácil digestión (pollo, pavo y pescado) combinadas con contornos más calóricos como arroz, papa o pasta.

Durante el tratamiento cuando la falta de apetito y las náuseas con comunes, se deben tomar muchos líquidos. Buenas opciones son batidos o licuados hechos con leche o yogurt, fruta, cereales y hielo. Los alimentos fríos contrarrestan las náuseas. También ayudan los jugos de verduras y frutas y un caldo de pollo tibio.

Después del tratamiento, el régimen de alimentación debe reforzar la ingesta de vitaminas que sean antioxidantes y ayuden a mantener las células sanas y lejos del cáncer como la C y E. Estas vitaminas están en cítricos, verduras verdes, germen de trigo, almendras, pimientos, mariscos y aves. No se deben olvidar los suplementos de betacaroteno, que se convierte en vitamina A, que mantiene sano el sistema inmune. La vitamina D que contiene la leche, sardinas, atún y salmón es también recomendable.

Falta de apetito

Anorexia en pacientes con cáncer

La anorexia o falta de apetito es frecuente en pacientes con cáncer. En un gran porcentaje de los casos, este síntoma se manifiesta en el momento del diagnóstico y puede avanzar en gravedad en etapas más avanzadas de la enfermedad.

Los cambios corporales producidos por tumores, la depresión o las consecuencias de las terapias aplicadas, pueden provocar una disminución notable del apetito.

Generalmente, los pacientes tienden a rechazar determinados alimentos por su sabor u olor. A veces les cuesta masticar y tragar o simplemente no les apetece ingerir comida.

La falta de apetito es una de las causas de malnutrición más común y requiere de atención y seguimiento, en vista de que todos los métodos para tratar el cáncer -cirugía, radiación, quimioterapia, hormonoterapia e inmunoterapia-, afectan a las células cancerígenas pero también algunas células sanas, por lo que los problemas de alimentación pueden ocasionar un mal pronóstico de la evolución de la enfermedad, poca respuesta a tratamientos y graves descensos en la calidad de vida.

Existen estrategias para contrarrestar la inapetencia, entre ellas: Sustituir las tres comidas grandes por muchas comidas pequeñas con alto contenido en proteínas y calorías. Incrementar proteínas y calorías sin aumentar la ración de alimentos, añadiéndoles miel, nata, leche en polvo, queso o soja, frutos secos picados, huevo duro, tiras de jamón. Satisfacer la necesidad de altos contenidos calóricos, con carne, pescado, huevos y los derivados de la leche Preferir alimentos con aromas agradables. Variar el menú. Usar leche en vez de agua para diluir sopas o purés.

Alteraciones del gusto

Las distorsiones de la función gustativa ocurren en 30?0? los pacientes con cáncer.

Estas alteraciones del gusto en personas bajo tratamiento oncológico suelen ser: ausencia del gusto, exageración extrema del sentido del gusto (hipergeusia), sensibilidad disminuida ( hipogeusia) o distorsión del sabor normal (disgeusia).

La disgeusia puede ser ocasionada por la ubicación del tumor, estadio tumoral, estado fisiológico y hábitos del paciente, antecedentes de tabaquismo, alcoholismo, deficiencias nutricionales y tratamientos oncológicos utilizados, que inciden en la mucosa bucal (la disgeusia guarda relación directa con la quimioterapia).

Es necesario destacar que cuando hay distorsión en la manera como un paciente percibe uno o más de los cinco gustos básicos: ácido, salado, dulce, amargo y umami (sabroso), se considera de relevancia clínica pues se conecta directamente con modificaciones de hábitos de alimentación y por tanto, con anorexia, lo cual favorece la pérdida de peso y la desnutrición de quienes han sido diagnosticados con cáncer.

Como los cambios del umbral para el sabor dulce son frecuentes, es común el rechazo a la carne y los dulces, así como la preferencia por los lácteos. Pacientes sometidos a quimioterapia, suelen suprimir por alteraciones de su gusto, el café, té, cítricos, chocolate y carnes rojas.

Las alteraciones del gusto son relacionadas, según algunos estudios, con pacientes con cáncer que presentan deficiencias en las vitaminas A, B6 y B12, hierro, zinc y cobre.

Un gran porcentaje de pacientes que reciben radioterapia experimenta pérdida parcial o completa del sentido del gusto. Por otra parte, vale resaltar que si bien las células de los botones gustativos suelen regenerarse en tiempo que depende del nivel de afectación del paciente, el equilibrio en ese sentido llega de manera gradual. Por ello, deben tomarse medidas nutricionales para evitar la pérdida de peso, la anorexia y el desgaste muscular.

Es recomendable condimentar suavemente los alimentos. Las preparaciones deben ser agradables para el paciente, por lo que se debe preferir alimentos suaves, salsas cremosas, caldos y gelatinas. También se sugiere recurrir a técnicas culinarias que alteren el sabor de las carnes, o sustituir éstas por alimentos que también aporten proteínas de alto valor biológico. Complementar con zinc, hierro, ácido fólico y vitaminas del complejo B, aminora el sabor metálico. De igual manera, se recurre a suplementos alimenticios cuando no es posible lograr los requerimientos calóricos ideales en el caso de pacientes con cáncer.

Estreñimiento

Estreñimiento

Otro motivo para cuidar la alimentación de los pacientes con cáncer es su propensión a padecer de estreñimiento (menos de tres evacuaciones a la semana), debido a la falta de fibra, bajos niveles de agua y terapias aplicadas.

El estreñimiento se atribuye a tratamientos como la quimioterapia o a los medicamentos que alivian los efectos secundarios de las terapias oncológicas (calmantes para el dolor, las náuseas, el vómito, las convulsiones, la depresión, la diarrea o la hipertensión y los suplementos de hierro). También puede ser consecuencia de una cirugía intestinal o el estrechamiento del intestino o una obstrucción parcial o completa del mismo, así como de un tumor que ejerza presión sobre la médula espinal.

Otras causas del estreñimiento en pacientes con cáncer son la inactividad física, los altos niveles de calcio en la sangre, los bajos niveles de potasio, alteraciones en la tiroides y la diabetes.

El médico especialista es quien debe hacer las recomendaciones necesarias, sobre todo en estados avanzados de la enfermedad, pero se aconseja de manera general: beber mucho líquido al día, ya que ayuda a que las heces sean más blandas; hervir alimentos, cocinarlos al vapor, al horno, a la plancha o a la parrilla; tomar la fruta fresca y preferiblemente con piel, para beneficiarse de la fibra, que también se consigue en legumbres, verduras y cereales; comer pescado azul y blanco; evitar alimentos astringentes, ricos en taninos, como membrillo, té, vino tinto y manzana.