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Pérdida de peso durante el cáncer

7 enero, 2019

La historia de muchas personas comienza cuando se percatan de que la ropa que les quedaba ajustada de pronto llega a quedarles estupendamente, se dan cuenta de que han perdido peso, pero como eran unos kilos que sobraban el tema es para alegrarse; las alarmas se disparan cuando semanas más tarde esa misma ropa comienza a quedar holgada y surgen las sospechas de que hay algo que no marcha bien, entonces programan la primera de las muchas citas que vendrán después con el médico.

Una de las peores noticias que puede recibir una persona en su vida es ser diagnosticada con cáncer, para la mayoría es como si el médico, en lugar de un informe, les entregara una sentencia de muerte en la consulta; sin embargo, el acceso a la salud y los avances en materia oncológica han permitido que al menos en España el porcentaje se sobrevivencia después de los cinco años de la enfermedad sea de 53% en promedio, siendo el cáncer de próstata el que ostenta la mayor tasa de sobrevivientes con un 89.7%, el melanoma con 86.8% y el de mamas con 85.2%.

Los índices evidencian que esta enfermedad, que hace 20 años era una muerte segura, hoy no difiere de otras patologías que también son severas gracias al desarrollo de tratamientos y terapias altamente efectivas.

Independientemente del tipo de carcinoma al que un paciente se esté enfrentando, existen ciertos factores que son comunes a la enfermedad, uno de ellos es la pérdida de peso de manera involuntaria y por lo general éste el motivo principal para acudir a consulta con el médico.

A continuación se procurará dar respuesta a las preguntas y dudas más frecuentes que surgen en torno a la pérdida de peso una vez recibido el diagnóstico.

¿El cáncer que padezco puede provocar una pérdida de peso?

Sí. Uno de los síntomas del cáncer es la pérdida de peso así el paciente esté consumiendo la cantidad normal de calorías que debería requerir su organismo; lo que sucede es que el tejido tumoral en su proceso de invasión genera sustancias que producen pérdida de masa muscular y de grasa.

El 50? los pacientes diagnosticados con cáncer se percataron de que algo no estaba bien con sus cuerpos cuando se dieron cuenta de que sus kilos estaban desapareciendo sin proponérselo y sin causas lógicas aparentes; luego, durante el desarrollo de la enfermedad, hasta el 90? los que tienen algún tipo de cáncer continúan adelgazando debido a los trastornos que sufren durante el tratamiento.

Así que si ya se ha recibido un diagnóstico positivo de cáncer, lo más probable es que el paciente acabe perdiendo peso, ya sea por la enfermedad en sí o por los efectos secundarios del tratamiento.

¿Qué es la desnutrición?

La desnutrición es el estado físico que evidencia que el organismo no está recibiendo las calorías y nutrientes que necesita para su correcto funcionamiento; esta condición invariablemente va a llegar luego de un prolongado período con una dieta hipocalórica o hipoprotéica, también será consecuencia de la mala o nula absorción de nutrientes; en esta situación se rompe el balance entre las calorías que se consumen versus las calorías que se queman y el cuerpo comienza a demandar muchas más calorías de las que la persona le proporciona mediante la ingesta regular de alimentos.

En el caso del paciente con cáncer, la desnutrición es muy frecuente debido a que tiende a perder el apetito, además de que dependiendo del tipo y de las terapias que esté recibiendo, también sufra vómitos, diarreas y repulsión a ciertos grupos importantes de alimentos.

¿Los tratamientos que sigo pueden favorecer la desnutrición?

Definitivamente sí. Hay tratamientos que inhiben la absorción de nutrientes a nivel intestinal, los diuréticos también provocan grandes pérdidas electrolíticas y minerales; por otro lado si el cáncer está ubicado en algún punto de las vías digestivas con toda seguridad el paciente se enfrentará con un cuadro de desnutrición si no es atendido adecuadamente.

Está demostrado que un paciente que recibe quimioterapia tiende a sufrir simultáneamente los cuatro síntomas relacionados con la ingesta de alimentos que pueden concluir en desnutrición, es decir, dificultad para tragar, vómitos, diarrea y alteración de los sabores; los vómitos y la alteración gustativa hacen que involuntariamente el paciente rechace ciertos alimentos que son importantes para su salud.

Durante la terapia contra el cáncer es recomendable se vigile de cerca el peso del paciente para contrarrestar a tiempo cualquier dificultad que conlleve a la desnutrición.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de la desnutrición?

La desnutrición siempre trae consecuencias graves para la salud y al que padece cáncer se le puede complicar aún más el cuadro clínico al añadirle otras patologías propias de una alimentación deficiente.

  • La consecuencia más evidente es la pérdida de peso y masa muscular, que en el paciente con cáncer se reconoce como caquexia o emaciación.
  • Junto con la pérdida de peso viene la pérdida de fuerza que se manifiesta en un estado de fatiga crónica y mareos constantes.
  • En el caso de los niños, el crecimiento se retardará significativamente, al igual que su desarrollo mental.
  • El corazón, al ser un músculo también, pierde tono y por ende su correcto funcionamiento hasta llegar a la insuficiencia cardíaca.
  • El sistema inmune se vuelve deficiente, por lo que las enfermedades, sobre todo las digestivas serán más frecuentes, los procesos de cicatrización serán más lentos, las infecciones más comunes y más agresivas que en pacientes normales.
  • La anemia ferropénica está invariablemente asociada a los cuadros de desnutrición, es muy común que los pacientes con cáncer reciban transfusiones de sangre cada cierto tiempo.
  • El intestino se adapta a no recibir suficientes alimentos y reduce la peristalsis o lo que se conoce como motilidad intestinal, por consiguiente la absorción de nutrientes también se limita.
  • Cuando hay un déficit de vitamina C, se presentan las encías sangrantes.
  • Los órganos como hígado, páncreas y riñones se sobrecargan, se tornan más débiles frente a las sustancias tóxicas de ciertos alimentos y de los tratamientos; la insuficiencia renal es muy frecuente en pacientes con cáncer y que presentan un cuadro de desnutrición, en algunos casos se debe recurrir a la diálisis para mejorar la condición del paciente.
  • Por último y no menos importante, se pierden gradualmente las facultades intelectuales y neurológicas, aparecen los problemas de motricidad, pérdida de memoria, dificultades para aprender, en algunos casos aparecen trastornos serios de conducta como la depresión o los comportamientos violentos.

¿Existen consejos alimenticios que se pueden seguir durante el tratamiento con quimioterapia?

Lo primero que se debe tomar en cuenta es la planificación, anticiparse a los eventos desagradables puede ayudar al paciente con cáncer a sortear los trastornos gástricos que se presentan durante el tratamiento de la quimioterapia.

Para prevenir los vómitos durante y después de la quimioterapia

EVITAR: Frituras, gaseosas, comidas picantes, alimentos muy azucarados, comidas con olores muy fuertes, recostarse inmediatamente después de comer, comer y beber muy rápido o en estado de agitación.

PROCURAR: Porciones pequeñas de alimentos a lo largo del día, comidas frías o a temperatura ambiente, en lugar de un vaso de agua chupar cubos de hielo, comer caramelos de menta, distraerse mientras come (escuchando música, viendo la televisión).

Prevención de la pérdida de apetito o anorexia

Planificar el menú con antelación, si el paciente no tiene hambre debe darse preferencia a los bocados ricos en proteínas y calorías, mantener algún bocadillo a la mano siempre, desayunar todos los días, si no se está de ánimo como para hacer una comida entonces sustituir por una merengada o batido protéico, repartir la comida en 6 porciones o más al día, la boca ha de mantenerse limpia.

Para sortear la disfagia o dificultad para tragar

Después del tratamiento los alimentos blandos y los líquidos son la mejor opción, en este caso los batidos y merengadas protéicas ayudan y son fáciles de tolerar, si no se pueden evitar los sólidos, en ese caso hay que masticar muy bien y tomar bocados pequeños.

Durante y después de la quimioterapia en caso de diarrea…

EVITAR: Gaseosas, café, té fuerte, lácteos, frituras, comidas picantes, postres pesados, frutas secas y semillas, alimentos crudos. PROCURAR: Fibras solubles como arroz, plátanos, puré de papas, pan blanco, compotas de manzana, pollo sin piel, aumente la cantidad de sal en la comida e ingiera mucho líquido.

Para sobrellevar las alteraciones del sabor

Usar cubiertos de plástico, mantenga la boca limpia pero evite los productos con mucho peróxido, agregue hierbas aromáticas a la comida, coma frutas frescas. Es preferible posponer las comidas favoritas para evitar asociarlas al mal sabor y terminar repudiándolas.

¿Existen consejos alimenticios que se pueden seguir durante el tratamiento con radioterapia?

Cuando hay vómitos: No comer ni beber nada hasta que hayan cesado las arcadas. Una vez controladas las náuseas probar pequeños sorbos de algún líquido claro y frío o chupar cubos de hielo. Si el paciente no vomita en 45 minutos iniciar dieta blanda en porciones pequeñas. Como hábito deben hacerse 5 o 6 comidas pequeñas al día.

En caso de diarrea: Evitar los alimentos con mucha fibra, éstos empeoran la diarrea; también se deben suprimir los alimentos con sorbitol (caramelos, bebidas y chiclets sin azúcar), las gaseosas, los lácteos, alimentos picantes, bebidas alcohólicas, bebidas con cafeína y alimentos que causen gases. En contraparte se deben procurar alimentos con poca fibra como arroz, plátanos y papas, aumentar la ingesta de líquidos como zumos y caldos y aumentar los niveles de sodio añadiendo un poco más de sal a la comida.

Cuando se altera el sabor: Utilizar cubiertos plásticos para comer y no emplear utensilios metálicos para la cocción de los alimentos, es buena idea mantener a la mano caramelos de menta y bocadillos. Por otro lado, conviene sazonar las comidas usando hierbas aromáticas y marinar las carnes con antelación. Es de vital importancia mantener adecuada higiene bucal.

Para la falta de apetito: Se recomienda planear los platos con antelación, los alimentos deberán rotarse para evitar aburrimiento que deriven en la repulsión, las porciones deben dividirse en 5 a 8 durante todo el día, es importante dar prioridad a los alimentos más ricos en calorías y proteínas, desayunar siempre y tener a la mano alguna merengada protéica en caso de que no se desee comer nada.

¿Puedo tomar suplementos nutricionales por vía oral?

Sí, se puede y se debe. El cuerpo de un paciente con cáncer está sometido constantemente a situaciones extremas que le ocasionan un gran desgaste, por lo tanto, así ingiera suficientes alimentos el requerimiento calórico es muy alto; por eso los suplementos nutricionales son muy importantes para cubrir las exigencias energéticas y protéicas de cada día.

Cada cierto tiempo se deben hacer análisis de sangre que permitan determinar si existe alguna deficiencia específica para que el médico indique el suplemento para cubrir esa necesidad, adicionalmente el paciente puede consumir merengadas y batidos formulados para personas de su condición.

¿En qué me puede ayudar un nutricionista o un dietista?

Actualmente el nutricionista también forma parte del equipo multidisciplinario que se estructura para tratar al paciente con cáncer; porque además de orientar en cuanto a las medidas a tomar cuando se presenta el trastorno alimentario, también ofrece un valioso acompañamiento para prevenir cuadros de desnutrición.

El nutricionista podrá, una vez hecha una evaluación completa del estado del paciente y tomando en cuenta sus predilecciones a la hora de comer, elaborar una guía balanceada de alimentación e instruir sobre nuevas formas de preparar ciertos alimentos que deben estar en la dieta, también puede orientar en cuanto a hacer las sustituciones necesarias si llegare a observar algún patrón inadecuado en las rutinas de alimentación.

Después del tratamiento, ¿tendré que seguir una alimentación especial?

Sí, más que una alimentación especial es preferible referirse a ello como un estilo de vida y alimentación saludables que debería llevar toda persona independientemente de su condición, pero con más razón aquellos que han tenido la fortuna de sobrevivir al cáncer una vez terminado el tratamiento.

  • El azúcar refinada tiene que desaparecer de la dieta se ha determinado que su consumo “alimenta” a las células cancerígenas. • Las gaseosas y refrescos deben evitarse a toda costa.
  • El consumo de café y las bebidas con cafeína debe reducirse al mínimo.
  • Las frutas frescas deben estar a la orden del día.
  • Mantener la hidratación mediante el consumo de agua , zumos naturales e infusiones.
  • Sustituir los condimentos por especias e hierbas aromáticas, sacar al picante del menú por ser altamente irritante para la mucosa gástrica.
  • Nunca saltarse el desayuno y procurar que éste contenga al menos la mitad de la carga calórica que se requiere para el día.
  • Hacer 5 o 6 comidas pequeñas en lugar de solo tres abundantes.