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¿Qué es la Quimioterapia?

27 diciembre, 2018

La quimioterapia es el procedimiento médico más utilizado a nivel mundial porque es el indicado para el cáncer en cualquiera de sus manifestaciones. Consiste en suministrarle al paciente, de diversas maneras, un conjunto de fármacos o sustancias químicas que se distribuirán en todo el organismo, también llamado tratamiento sistémico, con el objetivo de disminuir y detener el crecimiento de las células cancerosas o eliminarlas por completo. También es utilizado para encoger el tamaño de un tumor.

Este tratamiento debe ser específico para cada paciente, porque dependerá de la edad, de qué tan avanzado sea, de dónde esté localizado el cáncer, el tamaño que presente el tumor , los antecedentes médicos del paciente, si sufre de alguna enfermedad que requiera el consumo frecuente de medicamentos, si ha recibido anteriormente quimioterapia o radioterapia.

Asimismo, la frecuencia y el modo en el que serán suministrados los fármacos deben ser indicados por el médico oncólogo, tomando en cuenta los elementos señalados, ya que también existen distintos tipos de cáncer. Las células cancerígenas se dividen y aumentan su tamaño de un modo irregular, es más acelerado que las células sanas y eso hace que las sustancias químicas llamadas antineoplásicas o quimioterápicos sean fuertes y generen efectos secundarios diversos.

Según datos avalados del año 2018, en informes oncológicos que miden el comportamiento de la enfermedad en la sociedad, para el 2035 se estima haya 24 millones de nuevos casos en ambos sexos, con los más frecuentes en pulmón, mama, colorrectal, próstata, estómago e hígado. En España el comportamiento es un poco diferente, el orden de los casos más frecuentes son los de colorrectal, próstata, pulmón, mama, vejiga y estómago para lo que fue en el 2017 y se calcula que para el 2035 se den más de 300.000 nuevos casos.

Efectos secundarios de la Quimioterapia

Con los avances en estudios realizados para lograr la mayor efectividad de este tratamiento, se han determinado distintos tipos de quimioterapia, cuyos efectos secundarios también serán diferentes, sin embargo, se pueden enumerar los más frecuentes para el organismo. Lo que sí es muy seguro es que dichos efectos debilitan en buena medida el sistema inmune de un individuo que padezca de cáncer, tomando en cuenta su cuadro clínico, ya que también se ven afectadas las células sanas. Es por ello que órganos y células sanas en crecimiento como las que hacen crecer el pelo y las que revisten los intestinos y boca son las primeras en ser perjudicadas.

Alopecia debido a la quimioterapia
  • El primero de los efectos adversos es el agotamiento, la fatiga o cansancio permanente, también se utiliza el término clínico astenia.
  • Anemia, porque se disminuye la producción de glóbulos rojos en la médula ósea.
  • Caída del pelo o alopecia.
  • Dolores, que pueden ser de cabeza, estomacales y musculares.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento o falta de apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Complicaciones de fecundidad y salud sexual en hombres y mujeres, porque se afectan las hormonas sexuales.
  • Edemas.
  • En órganos se pueden presentar la cardiotoxicidad (enfermedades cardiovasculares), nefrotoxicidad (riñones) y hepatotoxicidad (hígado).
  • Infección y fiebres.
  • Dificultad para dormir.
  • Trastornos cognitivos, tales como problemas de memoria o concentración

Beneficios de la quimioterapia

Aunque se considera que la quimioterapia es un tratamiento fuerte y sus efectos secundarios desagradables para los pacientes y sus familiares, también es en la mayoría de los casos el procedimiento más recomendado para la eliminación definitiva de las células tumorales. Entre los beneficios se encuentran:

  • Evita el crecimiento o evolución de células tumorales, dado que con la utilización de este tratamiento se logran eliminar casi en su totalidad.
  • Si la detección del cáncer es temprana, existen más posibilidades de cura para el paciente, por eso se considera que logra prolongar la vida de quien esté en tratamiento.
  • Disminuye el riesgo de muerte y podría mejorar la calidad de vida de los pacientes que padecen de cáncer ya que una vez detectado, suministrar los fármacos adecuados garantiza la prolongación de la vida.
  • En los casos en los que se recomiende realizar cirugía, la quimioterapia ayuda a reducir el tamaño de tumores lo en en definitiva favorece la intervención.
  • Logra reducir los síntomas producidos por la enfermedad, ya que permite controlar su crecimiento.
  • En los casos de tumores, ayuda a disminuir o reducir los dolores producidos por la presión que estos causan en los nervios y órganos cercanos y el malestar que consecuentemente deriva en los pacientes. Una vez ocurrido esto y el tumor es removido, aparece el alivio.
  • La quimioterapia es altamente recomendada para después de una cirugía o radioterapia, para evitar la aparición nuevamente de células tumorales y la cura definitiva de la enfermedad.
  • Si el tratamiento es suministrado vía oral se ha comprobado que son menores los efectos secundarios, por lo que se puede aplicar en personas de la tercera edad o ancianos, de ese modo se garantiza que el tratamiento sea menos traumático o molesto.

La prevención es fundamental

Evita el sedentarismo

A pesar de las distintas posiciones acerca de la efectividad o no del tratamiento para el cáncer a través de la quimioterapia, lo que sí no ha tenido discusión en el ámbito médico es la necesidad de la prevención para el diagnóstico temprano de esta enfermedad. Con importantes altas cifras de mortalidad en la mayoría de los países, no es de asombrarse ver con frecuencia, campañas auspiciadas por personalidades de la política, deportistas de alto rendimiento y de fama mundial o celebridades del ámbito del espectáculo, en favor de la prevención ante la inexistencia de una vacuna o una cura definitiva para el cáncer. La prevención hay que tomarla muy en serio para contribuir en la disminución de su incidencia en la población mundial.

En este sentido, es importante recordar las recomendaciones más generales para su prevención:

  • Evitar el sedentarismo realizando alguna actividad física o deportiva con regularidad.
  • Comer saludablemente con una dieta rica en frutas, verduras y legumbres.
  • Evitar largas exposiciones al sol sin la protección adecuada.
  • No consumir alcohol en exceso.
  • Evitar el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas.
  • Evitar la obesidad y mantener un peso y masa corporal adecuados a la edad y contextura física.