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Seguimiento regular del cáncer

22 febrero, 2019

Todo aquel paciente que haya superado un cáncer debe tener la disciplina de continuar con cuidados subsiguientes ¿qué significa esto? Al sobrevivir a un cáncer es necesario  someterse a exámenes regulares una vez el tratamiento haya concluido. Los exámenes de control pueden incluir análisis corporales, de sangre y otras pruebas y procedimientos que ayuden a diagnosticar los cambios que el tratamiento haya producido en el cuerpo del paciente. De igual forma, ese seguimiento permitirá observar cualquier problema que pueda surgir como consecuencia de las terapias recibidas.

El seguimiento del cáncer se denomina plan de cuidados de supervivencia, también se realiza para diagnosticar problemas físicos y emocionales derivados de la terapia que pueden presentarse meses o incluso años después de haber culminado el tratamiento.

¿Por qué tengo que someterme a un seguimiento regular?

Exámenes de seguimiento después del cçancer

Uno de los objetivos principales del seguimiento a pacientes sobrevivientes de cáncer es detectar una recurrencia. El cáncer recurrente es aquel que ha reaparecido cuando el tratamiento ya se ha dado por culminado.  ¿Por qué entonces, si el tratamiento fue efectivo, el cáncer reaparece? Este vuelve a aparecer porque algunas áreas de pequeñas células cancerosas podrían no haberse detectado en el cuerpo. Estas células irán aumentando en cantidad hasta un punto en que se detectarán en los resultados de las pruebas o el paciente podrá empezar a manifestar síntomas.

La probabilidad de que un sobreviviente de cáncer tenga una recurrencia dependerá del tipo de cáncer que se le diagnosticó en primera instancia. Otros factores a considerar y que también inciden en las probabilidades son la edad y la ubicación que tenía el tumor. Desafortunadamente, para los médicos es imposible predecir qué personas podrían manifestar una recurrencia; lo mejor que un médico puede hacer, ya familiarizado con los antecedentes de la patología y con casos similares, es brindar información personalizada sobre el riesgo que existe de una reaparición y a partir de allí, indicar al paciente maneras de minimizar ese riesgo.

El especialista hará preguntas específicas sobre el estado de salud para encontrar algún indicio, también indicará análisis de sangre, pruebas con imágenes, todo ello como parte del seguimiento habitual. Las pruebas deberían siempre poner en consideración los siguientes factores:

  • Tipo, estado y etapa del cáncer que fue diagnosticado por primera vez.
  • Los tratamiento que han sido administrados por el médico que hace el seguimiento y en tal caso, si hubo otros médicos que proporcionaron asistencia.
  • La existencia de evidencia médica que demuestre que con ella se puede mejorar la salud o prolongar la vida del paciente.
  • El médico debe indicar al paciente que esté atento a ciertos signos o síntomas específicos de una recurrencia.

¿Cómo se realizará el seguimiento?

Los programas de seguimiento son diferentes, cada uno responde a las particularidades del cáncer que el paciente haya tenido pero, en general, tras haber culminado el tratamiento, las citas de seguimiento deberían ser cada 3 o 4 meses durante los primeros 2 o 3 años, y después de pasado ese tiempo y no haberse detectado una recurrencia, una o dos veces al año.

Hablar con tu médico con toda franqueza

En las citas de seguimiento, se realizan exámenes físicos junto con análisis de sangre y cualquier otra prueba o procedimiento necesario. Las pruebas que necesite el paciente y la frecuencia de ellas estarán dictadas por lo que el profesional entienda que sea mejor al crear el plan de seguimiento para el paciente.

Para que las citas de seguimiento sean efectivas, al encontrarse con su médico, es importante que el paciente hable con franqueza acerca de cualquier problema físico o emocional que esté padeciendo. Cualquier indicio, síntoma, dificultad, dolor nuevo o que no haya desaparecido es relevante. No alarmarse al detectar síntomas nuevos, pues no significa que el cáncer haya reaparecido, pero sí es necesario que el médico tratante esté informado.

Otras cosas que deberían ser comunicadas al especialista:

  • Si hay irregularidades que estén interfiriendo con la vida normal del paciente: fatiga, problemas de incontinencia o intestinales, problemas en la vida sexual, dificultad para concentrarse al realizar los quehaceres, cambios en la memoria, problemas al dormir, súbitas pérdidas o incrementos de peso.
  • Si el paciente está tomando alguna medicina nueva o experimental, hierbas medicinales, complementos vitamínicos, entre otros fármacos.
  • Si hay cambios en el historial médico familiar.
  • Si tiene algún problema emocional, la ansiedad o depresión son frecuentes en etapas pos-tratamiento.

Entre las citas programadas es necesario que se tenga en cuenta cualquier cambio en la salud y notificarlo inmediatamente al médico. Será él quien determinará si los problemas se relacionan con una recurrencia, o provienen de efectos secundarios del tratamiento recibido o simplemente son una dolencia no relacionada con el cáncer.

¿Quién lleva a cabo este seguimiento?

La persona que proporcione asistencia en el seguimiento del paciente dependerá de los resultados que ha tenido el tratamiento y los efectos secundarios derivados de esa terapia. Lo recomendable es seguir con el oncólogo que ha proporcionado dicha terapia ya que él conoce todo el historial médico y los percances o complicaciones que pudieran haber surgido.

Si el paciente prefiere otras alternativas, el centro oncológico que lo haya tratado también puede ofrecer programas que se especializan en cuidados de seguimiento para tiempos prolongados denominados clínicas de supervivencia.

¿Qué son los marcadores tumorales?

Marcadores tumorales

Los marcadores tumorales son sustancias que las células cancerosas u otras células del cuerpo producen en respuesta al cáncer o a ciertas infecciones benignas que no son cancerosas. Casi todos los marcadores tumorales son producidos tanto por las células sanas como por las células cancerosas, pero las concentraciones más altas de estas sustancias se producen cuando existen enfermedades cancerosas.

Las sustancias de los marcadores tumorales se encuentran en la sangre, en la orina, en la materia fecal, en el tejido tumoral o líquidos del cuerpo de pacientes con cáncer; estos marcadores suelen detectarse como proteínas. Más aun, estudios más recientes han permitido perfeccionar nuevas pruebas capaces de detectar cambios en los patrones de expresión de los genes y en el ADN.

Muchos marcadores tumorales están asociados a un solo tipo de cáncer y otros están asociados a dos o más. Por ahora no se ha encontrado un marcador de tumores universal que sea capaz de detectar cualquier tipo de cáncer, por lo tanto, este tipo de análisis tiene algunas limitaciones. Existen casos en que tumores benignos aumentan la concentración de estas sustancias y recíprocamente, algunos pacientes que tienen cierto tipo de cáncer asociado a un marcador, no presentarán un incremento de esas proteínas.