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Tratamiento por radioterapia

27 diciembre, 2018

Cuando se requiere ver el interior del cuerpo humano o cuando el médico desea verificar que no existan fracturas en algún hueso, solicita practicar una toma de radiografías y ese procedimiento utiliza radiación en baja proporción. Con principios similares, se lleva a cabo un tratamiento anterior o alterno a la quimioterapia conocido como terapia de radiación o radioterapia.

¿Qué es el tratamiento por radioterapia?

Este procedimiento tiene la finalidad de destruir el ADN de las células cancerosas para evitar que se dividan o crezcan, a través de la aplicación de altas dosis de radioterapia como los rayos X, de protones y electrones, rayos gamma y partículas alfa, dirigido puntualmente a la zona a tratar, lo que ocasiona el menor daño posible a otras áreas u órganos del cuerpo porque es de aplicación local y que luego son desechadas naturalmente por el cuerpo.

Efectos secundarios

La radioterapia es más ampliamente aplicada en los casos en los que se ha detectado el cáncer en su fase temprana ya que es suministrada en la zona del cuerpo afectada o luego de una quimioterapia para erradicar cualquier resto de células tumorales y evitar la reincidencia. Sin embargo, de la misma manera que la quimioterapia, este procedimiento tiene efectos secundarios en el organismo y dependen generalmente de la zona que se va afectar por la radiación. La experiencia médica ya ha elaborado una clasificación, a partir de estudiar a pacientes, y tales consecuencias indeseadas pueden ser:

Alopecia por radioterapia

Si es en la zona de la cabeza, cuello y el cerebro: dolores de cabeza, alopecia o caída del pelo, náuseas, vómito, fatiga, pérdida de la audición, cambios en la piel, el cuero cabelludo, en la boca, de sabor, en la garganta como problemas o dificultad para tragar, dificultades con la memoria y el habla, convulsiones, menos actividad en la glándula tiroides, visión borrosa, sequedad y llagas en la boca y en las encías, rigidez en la mandíbula, linfedema que es un tipo de inflamación y caries.

Tórax y seno: dificultad para tragar, falta de aire, dolor en los senos o los pezones, rigidez en los hombros, tos, fiebre y fatiga, llenado del tórax, neumonitis o fibrosis por radiación. Algunos se dan  entre dos semanas y seis meses después de la radioterapia.

Estómago y abdomen: náuseas, vómitos, diarreas y retortijones.

Pelvis: diarrea, sangrado rectal, incontinencia, irritación de la vejiga, cambios en la fecundidad y deseo sexual en ambos sexos, cistitis por radiación, incontinencia urinaria, fístulas.

¿Por qué se me ha indicado el tratamiento de radioterapia?

La radioterapia es indicada en la mayoría de los casos cuando se ha detectado la presencia de un tumor en alguna parte del cuerpo, para tratamientos paliativos que son aquellos casos donde es necesario disminuir o mitigar los síntomas del cáncer o cuando, de acuerdo al diagnóstico médico, sea necesario para combatir y curar el cáncer. También es ampliamente utilizado para evitar que reaparezca un tumor o células tumorales y se indica luego de una cirugía o quimioterapia.

Por qué se indica la radioterapia

¿Cómo se desarrollan las sesiones de radioterapia?

En el uso de este tratamiento se han establecido dos vías, una externa y otra interna. La primera consiste en colocar al paciente en una camilla que entrará en una máquina o equipo especial que dejará la zona afectada (llamado campo, puerto o área de tratamiento) directamente expuesta al emisor de radiación. Las dosis de radiación requerida y el tiempo dependen del tratamiento, y el paciente debe permanecer inmóvil, de manera similar a cuando se le toma una placa de rayos X. Luego se marca el campo de tratamiento que servirá de guía para indicar que se está en el lugar correcto.

La duración de cada sesión está entre 15 minutos y 1 hora aproximadamente, la cantidad de sesiones dependerá de tipo de cáncer que se esté tratando y de acuerdo a lo recomendado por el médico oncólogo radiólogo.

El segundo mecanismo es realizado colocando directamente en el tumor detectado o en la zona inmediata la radiación que puede ser temporal o permanente y en algunos casos puede requerir una corta estadía en el hospital. Dependiendo del tratamiento, durante esos días el paciente puede necesitar recibir solo dieta líquida.

Voy a someterme a braquiterapia ¿En qué consiste?

La braquiterapia es un tipo de tratamiento de radioterapia interna o radiación de haz interno, que consiste en suministrar una fuente de radiación sólida (pastillas, semillas radiactivas) directamente en la zona de tratamiento, es decir, justo en el lugar cercano o donde esté ubicado el tumor o cáncer al igual que la radioterapia externa. En algunos casos puede requerir anestesia para mitigar un posible dolor durante la colocación. Este tipo de tratamiento es el más utilizado para el cáncer de próstata, cuello uterino, cabeza y cuello.

¿Puedo experimentar efectos no deseados?

Por tratarse de dosis altas de radiación puede darse el caso que se presenten efectos secundarios muy similares a los que se manifiestan en una quimioterapia, tales como, fatiga, cansancio, y debilidad. Además de sensibilidad en la piel de la zona de tratamiento, ansiedad o angustia emocional, malestar, hinchazón y/o sangrado en el lugar tratado, hematomas, diarreas o estreñimiento. Así como, cistitis, proctitis y vaginitis por radiación.

Algunas recomendaciones

En todos los casos de pacientes que están recibiendo tratamiento de radioterapia de haz interno y específicamente de braquiterapia, existen algunas recomendaciones generales que ayudan a que el tratamiento sea superado de la mejor manera y siempre de acuerdo con las indicaciones dadas por el médico y que pueden ser:

Minimizar realizar actividades que requieran esfuerzo físico durante una o dos semanas luego del tratamiento o según lo indicado por el médico tratante.

Para mitigar los efectos secundarios y siempre dependiendo del lugar donde se haya suministrado el tratamiento, evitar consumir alimentos muy condimentados, que causen gases, grasosos o fritos y bebidas con colorantes oscuros.

Dormir bien, al menos ocho horas y tomar siestas cortas, relajarse o meditar ayudan significativamente en la recuperación.

Llevar un control de los cambios y evolución de su salud diariamente, de ese modo en las reuniones con el médico se puede detallar cada proceso de manera que se indique a tiempo alguna modificación.